Pepa
es una niña con mucha suerte. Tiene una estupenda familia que la
adora, muchos amigos que la quieren, uno seño buena y cariñosa que
le enseña muchas cosas, unos juguetes muy divertidos y, en
definitiva, todo lo que alguien de su edad puede desear.
Sin
embargo, Pepa llora constantemente.
Llora cuando está con la seño,
llora cuando juega con sus amigos en el patio del recreo, llora
cuando se sube en los columpios del parque, llora a la hora de comer,
llora a la hora del baño, llora a la hora de irse a dormir, llora y
llora. Y ¿sabéis por qué Pepa llora tanto?... Pues llora porque le
encanta ver sus lágrimas.